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23/10/2015 | Asociación de Abogados de Buenos Aires

El Proceso Penal. Reflexiones sobre el Código Procesal Penal en la CABA a la luz del nuevo Código Procesal Nacional

Justicia Legítima Porteña organizó la charla debate “El Proceso Penal. Reflexiones sobre el Código Procesal Penal en la CABA a la luz del nuevo Código Procesal Nacional” en la Asociación de Abogados de Buenos Aires. La actividad contó con la participación del Defensor General Adjunto PCyF de la Ciudad, Luis Duacastella, y el Fiscal General Adjunto PCyF de la Ciudad, Luis Cevasco. Los expositores ofrecieron con detalle una introducción a la temática, repasaron algunos aspectos de la ley vigente en la ciudad de Buenos Aires y del nuevo Código Procesal Penal de la Nación y coincidieron en subrayar la importancia del cambio de paradigma que implica la aplicación del modelo acusatorio.

Luis Cevasco tomó la palabra y se declaró un ferviente defensor del procedimiento acusatorio oral y desformalizado. El Fiscal General Adjunto de la Ciudad aclaró que sus críticas se dirigen a reflexionar sobre la dinámica de aplicación del Código, que ve dificultosa en la Ciudad. “No se puede pasar de la actual estructura al nuevo Código de un plumazo. Hay que evaluar bien las situaciones, porque corremos el riesgo de que fracase y ninguno de nosotros quiere eso”, afirmó. Cevasco puso el foco en la profundidad del cambio cultural que significa pasar del sistema inquisitivo al acusatorio, un cambio que implica “pensar de otra manera el proceso”.

El fiscal recorrió las modificaciones que se realizaron en los años noventa, cuando se inició el cambio de Códigos Procesales en el país para abandonar la estructura inquisitiva y pasar a la acusatoria. Estas modificaciones se plasmaron en un cambio de roles “que pasaron del juez de instrucción a la fiscalía, aunque en realidad nada cambió en cuanto a la modalidad del sistema procesal, y por eso no se solucionaron los problemas”. Según Cevasco, el gran culpable de este fracaso es el sistema de expedientes, “que tiene una lógica propia y está pensado para la época de la inquisición, un período con muy pocos casos, en el que el único modo de documentarlos era el expediente”. Hoy, en una ciudad de tres millones y medio de habitantes, es imposible trabajar con este modelo  sin que el sistema colapse.

Por otro lado, el cambio cultural no significa sólo salir del expediente en papel. La clave está, según Cevasco, en definir sobre qué tipo de pruebas toman decisiones los jueces. ¿Los jueces van a decidir sobre lo que está escrito o sobre la prueba que transcurre ante ellos en una audiencia? "La diferencia sustancial es que en el segundo caso no hay mediación. El papel nos aleja de la verdad, la fabricación de expedientes nos aleja en el tiempo de la verdad”, sostuvo. Lo fundamental, entonces, reside en el modo de interpretación de la prueba. La diferencia entre el sistema de expediente y el oral es que las estrategias no se construyen a partir del papel, sino desde el conocimiento del caso. Los jueces toman decisiones a partir de lo que transcurre en la audiencia, y aquí anida un cambio cultural absoluto. "Con el nuevo Código cambian todos los roles del sistema, y para adecuar las estructuras es necesario que no queden resabios del antiguo modelo", finalizó Cevasco.

Por su parte, Luis Duacastella coincidió en que el sistema acusatorio, desformalizado y oral es un gran avance. El Defensor General Adjunto señaló que la ciudad de Buenos Aires hace tiempo que tiene un sistema acusatorio, aunque existen deudas respecto de la filosofía que sustenta este Código. Duacastella afirmó que muchos operadores han tomado este proceso como un mero cambio de roles, es decir, el expediente ya no radica en el juzgado sino en la fiscalía, y el fiscal hace las veces de juez de instrucción. Según Duacastella, "se han pasado las prácticas y la cultura escritural del proceso inquisitivo al nuevo sistema y no se ha aplicado claramente el sistema acusatorio". La dificultad más grande es, por lo tanto, implementar un nuevo Código con los principios con los que se formaron todos los operadores.

Duacastella remarcó además la importancia que tiene en el sistema acusatorio y desformalizado el hecho de que el juez tome nota de las características particulares del testigo, porque "la prueba no habla por sí sola". A diferencia de la acumulación de pruebas que se da en el modelo inquisitivo, el sistema acusatorio supone el carácter dialéctico del modelo. El proceso contradictorio es un instrumento operativo para el juez y, por consiguiente, un momento fundamental del juicio. Así, con la oralidad, publicidad y la inmediación, lo distintivo del modelo acusatorio es un cambio profundo de paradigma.

Por último, en relación con el rol de la defensa en el Código Procesal Penal de la Ciudad, Duacastella destacó que esta instancia evita que el juez continúe funcionando en el mismo rol que ocupaba en el anterior sistema. “El juez pasa a ser arbitro, y la defensa debe resguardar este rol”, concluyó.


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