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28/05/2015 | Biblioteca Nacional

Tercer Encuentro Nacional de Justicia Legítima

“Somos una molestia para el statu quo del Poder Judicial y está bien que esto sea así, merecemos ese lugar”. María Laura Garrigós de Rébori abrió con estas palabras el Tercer Encuentro de Justicia Legítima en la Biblioteca Nacional.

El  jueves 28 de mayo se realizó por tercer año consecutivo el encuentro de Justicia Legítima en el Auditorio Jorge Luis Borges. Los paneles, que abordaron la relación entre la Justicia y la Política, contaron con la participación de la Defensora General de la Nación, Stella Maris Martínez; el legislador porteño Jorge Taiana; el dirigente político Leopoldo Moreau; los jueces Alicia Ruiz y Hugo Vaca Narvaja; el fiscal Félix Crous; la antropóloga María José Sarrabayrouse; la militante social Noemí Labrune y el periodista Roberto Caballero. La moderación estuvo a cargo de Ángel Bruno. En el auditorio, colmado por más de 400 jueces, fiscales, defensores, legisladores, dirigentes políticos y militantes de derechos humanos, estuvieron presentes la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó; el jurista Julio Maier; los jueces Mirta López González, Alejandro Slokar, Omar Palermo, Gabriel Pérez Barberá, Adrián Grünberg, Marcela Viano Carlomagno y Martín Vázquez Acuña; los fiscales Cristina Caamaño, Alejandro Alagia, Daniel Adler y Jorge Auat; el coordinador del Programa ATAJO, Julián Axat; la coordinadora de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, Carolina Varsky; el ex fiscal Hugo Cañón; los defensores Luis Duacastella, Sebastián Tedeschi y Florencia Plazas; el ex Defensor General de la Ciudad de Buenos Aires, Mario Kestelboim; la Secretaria de Cámara Ana Poleri; el ex titular de la Oficina Anticorrupción, José Massoni, y el Administrador General del Poder Judicial de la Nación, Claudio Cholakián, entre otros.

En la apertura, María Laura Garrigós de Rébori se refirió a los avances de Justicia Legítima en los últimos años. Garrigós relató que “en febrero de 2013 comenzamos a ver la necesidad de agruparnos, y de una anarquía asambleística pasamos a constituirnos en una Asociación que cuestiona la forma de trabajo al interior de los poderes judiciales y los Ministerios Públicos”. Por entonces, la aparición de las leyes de democratización del Poder Judicial produjo un gran impacto y “división en la opinión pública. Aparecimos en los diarios en primera plana, aparecieron los actores individuales de los poderes judiciales. La Corte Suprema tuvo nombre y apellido”, señaló.

La magistrada destacó la importancia del trabajo de Justicia Legítima en el interior del país y la satisfacción por el surgimiento de filiales en las provincias. Garrigós afirmó que esto es posible porque “en todos lados se escucharon gritos de disconformidad con el statu quo. Estamos donde estamos porque lo que queremos es democratizar el Poder Judicial”. Respecto del tema central del encuentro, expresó que ya nadie puede negar que la realidad se lee a través de la ideología. “Hoy todo es más transparente y el Poder Judicial se exhibe, corre el velo; es muy bueno que nos podamos exponer a la crítica de los que no son miembros de los poderes judiciales”, concluyó.

Leopoldo Moreau abrió el panel “Judicialización de la política”, y comenzó su exposición señalando la importancia del rol de Justicia Legítima en un ámbito “en el que la norma ha sido el hermetismo, la oscuridad y cierto grado de aristocratización que le han hecho mucho daño a la Justicia y son incompatibles con el avance del proceso democrático”. Moreau afirmó que el proceso de los fenómenos de judicialización de la política y politización de la justicia “ha ido en paralelo con el desenvolvimiento del proceso democrático, y a medida que la democracia fue aumentando sus tensiones con los grupos corporativos y mediáticos, estos fenómenos recrudecieron”.

“En los noventa la politización de la justicia estuvo ligada a la defensa de los privilegios de los grupos económicos concentrados, que buscaron resguardo no solo en la política, sino también en la justicia. Eso explica la mayoría automática y los jueces de la servilleta”, sostuvo. El dirigente agregó que “superada esa etapa, estas corporaciones económicas y mediáticas intentan defender esa posición de privilegio con el contraataque a un gobierno que la amenaza. Así apelaron a la  judicialización de la política para contrarrestar los avances democráticos y las políticas de inclusión. La judicialización de la política significa la renuncia de la política a su rol”. Moreau afirmó que “lo que vivimos no es una mirada ideológica, sino una defensa concreta de intereses. Por eso muchos políticos, renunciando a su función esencial, se prestaron al juego de la judicialización”.

El juez cordobés Hugo Vaca Narvaja centró su intervención en el análisis del control de constitucionalidad.  Vaca Narvaja sostuvo que “en los últimos tiempos hemos visto actitudes de miembros del Poder Judicial que dictan una medida cautelar sobre una ley, como la de Medios Audiovisuales. Ahí podemos palpar la gravedad de la invasión de poderes: cómo un juez de primera instancia de cualquier lugar del país puede paralizar una ley que ha sido sancionada por casi la totalidad de los legisladores, que en definitiva son los representantes del pueblo”.

El magistrado retomó la idea de ideología y afirmó que “vale la pena poner en práctica todas las ideas de los años de formación, una ideología puesta al servicio de una Justicia más digna, más equitativa y más justa”.

A continuación tomó la palabra la jueza Alicia Ruiz, que reflexionó sobre el “pánico moral” que asalta a algunos sectores de la sociedad cuando se habla de la relación entre Justicia y Política. La magistrada afirmó que toda sociedad está atravesada por conflictos que expresan relaciones de poder, por lo que “el antagonismo en la vida social es un dato que no puede ser eludido ni erradicado”. Ruiz sostuvo que “todo conflicto jurídico es siempre político, y su solución implica una toma de posición respecto de cuestiones políticas. Los sectores políticos hegemónicos intentan a través del Poder Judicial evitar la construcción de un proyecto contrahegemónico que quiere ampliar la inclusión: esos jueces politizan el conflicto, nos enfrentamos a dos proyectos que pugnan por la hegemonía. El Poder Judicial forma parte de esta disputa".

Respecto del papel de Justicia Legítima en el Poder Judicial, Ruiz sostuvo que la Asociación “pone en evidencia que si los jueces intentan regir los destinos de la Nación como actores políticos, tienen que dejar el lugar en el que están. Los que defendemos la democratización no queremos abandonar el espacio de lucha contrahegemónica, pero queremos hacerlo con los límites del Poder Judicial”.

Stella Maris Martínez cerró el primer panel, y también reflexionó sobre el rol de Justicia Legítima. “Me parece importantísimo el lugar que nos ha dado la prensa y algunos políticos, que dicen que todo lo malo que ocurre en el país es culpa de Justicia Legítima”, afirmó. “Esto es muy bueno, porque nos hace dar cuenta de cuánto miedo tienen de escuchar a quienes piensan diferente. Este movimiento tiene la ventaja de que está integrado por personas que vienen de lo más profundo del Poder Judicial, con cargos altos y que sin embargo critican los privilegios del Poder Judicial. Nos sentimos en la obligación moral de cuestionar lo que está ocurriendo porque sentimos que nuestro principal mandato es el servicio al pueblo”.

En cuanto a la relación entre la Justicia y la Política, la Defensora General de la Nación señaló que “los más de 30 años que llevamos en democracia no han alcanzado para construir una política que esté realmente a la altura de la República. Algunos colegas están ocupando estos roles porque no hay un movimiento político que tome su lugar y ofrezca alternativas. Ocupan ese lugar con instrumentos muy peligrosos, porque no es menor el daño que realizan con la abusiva utilización de los amparos. Es terrible que el Parlamento apruebe una ley y luego un grupo impida que esa ley se aplique. Sé que ya hay personas que ya están buscando cómo plantear la inconstitucionalidad de las leyes de implementación del Código Procesal Penal de la Nación. Esto es gravísimo”, finalizó.

Félix Crous abrió el panel “Politización de la Justicia”. El fiscal afirmó que este fenómeno no es nuevo, sino que “hay una larga saga de actos claramente teñidos de una identificación política por parte del Poder Judicial, aunque no parecen haber tenido la centralidad de la crítica”. El titular de la Oficina de Enlace Legislativo del MPF explicó que la falta de cuestionamientos tiene que ver con su notable sesgo antipopular: “Si la justicia se politizara en términos elitistas, no merecería esta crítica feroz”, sostuvo.

El fiscal expresó que “algunos jueces han decidido transformarse en actores políticos con un tono de desafío y censura al ejercicio del poder por los otros poderes del Estado. Desde hace un tiempo observamos que el Poder Judicial percibió muy cabalmente su condición de poder permanente, lo que le da una ventaja respecto del poder contingente de los que se someten a la elección popular”. Crous señaló al año 2013 como un punto de inflexión, cuando con las leyes de democratización “se pusieron en acción los anticuerpos del Poder Judicial para neutralizarlas”.

La politización de la justicia, finalizó Crous, “es un movimiento de reaseguro de un sistema de privilegios, y solo se puede afectar este panorama a través de la acción de la política, que es la acción más pura de una sociedad organizada”.

La antropóloga María José Sarrabayrouse realizó un recorrido por los elementos que caracterizan al Poder Judicial. Sarrabayrouse afirmó que “existe una lógica de funcionamiento, un entramado de relaciones y modos particulares de prácticas burocráticas sobre las que tradicionalmente se ha estructurado el Poder Judicial, que aún hoy continúan operando”. Elementos como la exención en el pago del impuesto a las ganancias o el carácter vitalicio de la magistratura son reforzados por una serie de usos y costumbres que se deben aprender para lograr la incorporación a la familia judicial. Según la antropóloga, esto ha generado una distinguible identidad judicial y una idea de lo que significa ser juez. Esta identidad se construye sobre una forma particular de aparato de justicia que se posiciona históricamente sobre determinadas relaciones de poder, y que lo configura como “un Poder Judicial elitista, alejado de los sectores populares y fuertemente conservador”.

En este marco, la política atentaría contra la neutralidad que se supone debería poseer la magistratura. La antropóloga destacó el rol del debate de los distintos sectores sociales porque “en la Argentina, y particularmente a partir de la última dictadura, el Poder Judicial ha sido considerado una arena de disputas en la cual ha sido posible librar múltiples batallas”.

La militante social Noemí Labrune, por su parte, relató su experiencia en la ApDH de Neuquén luego de la reforma del Código Procesal de la provincia y la relación que ha tenido con la Justicia a partir de su intervención en los juicios de Lesa. Labrune coincidió con Crous en que hace falta una fuerte voluntad política para lograr cambios en la justicia y se quejó de “la politización insuficiente del Poder Judicial”.

El periodista Roberto Caballero tomó la palabra para afirmar que “el problema no es la política, sino qué tipo de política se pasea hoy por los tribunales”. Caballero destacó la evolución de la Argentina después de más de tres décadas de democracia: “El sistema democrático ha evolucionado, la sociedad argentina del siglo XXI es plural, diversa e igualitaria. Las lógicas corporativas son anacrónicas, avanzamos hacia lógicas democráticas”. Según el periodista, existen algunos sectores que no acompañaron este crecimiento, porque “el poder como estructura sigue un criterio anacrónico. Queremos una Justicia que sea escudo de los pobres, guardiana de los derechos ciudadanos”. Caballero retomó las ideas de Sarrabayrouse y Crous sobre los privilegios de los integrantes del Poder Judicial, elementos insostenibles porque “la base del sistema democrático es la igualdad ante la ley”.

Para finalizar, Caballero se refirió a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y expresó que este tribunal lo atemoriza porque “su presidente se hace elegir dos veces, uno de sus integrantes no sabemos si está o no está, y muchas de sus últimas resoluciones apuntan a sostener a la corporación”. “El boicot que hace un sector de la oposición para no designar nuevos integrantes es parte de un sistema que lo único que busca es garantizar los privilegios”, finalizó.

El cierre del panel estuvo a cargo del legislador porteño Jorge Taiana, que describió al Poder Judicial como “elitista, vinculado a los grandes poderes económicos, alejado del pueblo, falto de sensibilidad a la expresión popular y con un sentimiento de autoprotección corporativa enorme". Taiana realizó un recorrido histórico para explicar estas características. “Nuestra configuración política como Nación le ha dado al Poder Judicial un rol central como una de las grandes estructuras legitimadoras del orden social injusto y desigual que existe en la Argentina”, afirmó.

Taiana explicó que la estrategia de reforma de las instituciones con el regreso de la democracia fue muy moderada, y en el caso del Poder judicial fue limitadísima. El Juicio a las Juntas relegitimó al Poder Judicial en su conjunto, y eso evitó transformaciones más profundas.

Respecto de la relación entre la Justicia y la Política, el legislador explicó que “la política se judicializa cuando no se tiene la mayoría, es el resultado de la debilidad de los poderes conservadores de la Argentina que intentan impedir la ampliación de derechos”. En este sentido, Taiana vinculó el surgimiento de Justicia Legítima con la politización de la justicia, porque la agrupación “trata de unir voluntades en torno del proyecto de transformación de la administración de Justicia en Argentina. Para que sea independiente desde una perspectiva democrática, para que garantice y amplíe derechos de la población, sobre todo de los más desprotegidos, porque esa es la tarea central de la administración de justicia”.

Taiana afirmó que la justicia argentina se encuentra lejos de la mayoría de la población, y poco se ha hecho para acercarla a la gente. Esa tarea, según Taiana, “no va a ser un proceso de autorrenovacion de la justicia, sino que requiere una transformación que debe venir desde afuera del Poder Judicial, desde el sistema político y probablemente de una reforma constitucional”.

El encuentro finalizó con las preguntas del público que se acercó al Auditorio. Agradecemos a todas las personas que asistieron a nuestra jornada y a los trabajadores de la Biblioteca Nacional por su esfuerzo para llevar adelante el evento.


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