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20/06/2020 | Justicia Legitima

¿Los ojos vendados?

Con motivo de las declaraciones de nuestra integrante y expresidenta Maria Laura Garrigós en una entrevista, algunos medios cuestionaron sus expresiones con dureza, con el remanido y gastado argumento del ataque a la independencia judicial. En realidad se usa como pretexto para custodiar todo ese andamiaje conservador que viene resistiendo con tenacidad cualquier intento de reforma. Las expresiones de Malala, además de que su posición es conocida acabadamente, son las mismas de siempre y naturalmente se relaciona con su idea de pensar una solución para un vergonzoso sistema judicial. Es en definitiva, el ideario de Justicia Legitima en la que militó con fervor desde la propia fundación de la agrupación que precisamente, nació como un cisma progresista de una corporación anquilosada que no tiene nada que ver con este tiempo democrático. En ese sentido, probablemente la cuestión de la ampliación de la Corte sea lo que más irritación le causa al conservadurismo. En rigor, actúa en consonancia con el criterio que baja de la propia Corte -recordemos que alguna vez dijeron que podían funcionar con tres- y que sin duda sería el cambio más significativo en una inminente reforma judicial, pese a que desconocemos su contenido. Lo que es evidente y patético, pero “de eso no se habla”, es la paupérrima imagen de la administración de justicia y más aún, a la luz de la bochornosa revelación de los últimos días sobre la oprobiosa tarea de espionaje sumado a la ventilación publica de las escuchas judiciales. Un abominable panoptismo que mostró la peor cara de la justicia con reminiscencias de un cercano y trágico pasado. Mientras esto ocurría, un silencio atronador inundó el ambiente desde el vértice para abajo. La Corte tenía a su cargo precisamente las escuchas transferidas inexplicablemente por el anterior gobierno a través de un DNU, sin que haya habido objeciones a la gestión de Cristina Caamaño. ¿Cual era el objetivo? A poco de andar lo supimos. Fueron los años de la peor actuación de la justicia en democracia, con desprecio por la dignidad de aquellos a quienes había que juzgar en el marco del estado de derecho. En definitiva, llegó la hora de entender que ese inocultable deterioro de todo el sistema de justicia, es hoy la razón fundamental que precipita la necesidad de su reconstrucción moral.

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