Comunicados

« Volver
07/12/2020 | Comunicado de Justicia Legítima.

NO HAY IGUALDAD DE GÉNERO SIN ABORTO LEGAL

Una sociedad de iguales sólo se logra adquiriendo DERECHOS; y los Derechos deben ser legales y también legítimos. La lucha por el derecho a la autonomía sexual de las mujeres inicia en la primera mitad del siglo 20. Hoy seguimos librando las mismas batallas. Y no es un dilema moral: es un problema social y económico, en que el Estado continúa apropiándose de los cuerpos de las mujeres así como un sector social expropiándolo, entendiendo nuestros cuerpos como meros envases para la reproducción biológica y garantía de la perpetuación política y económica de un sistema patriarcal. No hay disputas políticas en este camino, existe sólo una privación del derecho a la libertad, autonomía y dignidad por la condición biológica de tener órganos reproductivos femeninos. Las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo como parte de los Derechos Humanos universales, indivisibles e interdependientes. Es nuestro derecho decidir cuándo, cuántos y con quienes tener o no tener hijos. También lo es acceder a servicios integrales de salud reproductiva, incluido el aborto. Así se desprende de los Arts. 12 y 16 de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Esta normativa de orden constitucionall en nuestro país, se vulnera a diario cuando los servicios de aborto se tornan inaccesibles para las mujeres que los necesitan. El precio por no poder ejercer y decidir en base a estos derechos, termina muchas veces en la muerte, ya que en un sistema patriarcal donde todos opinan sobre lo único que nos pertenece, nuestro cuerpo, no alcanza con nuestra sola decisión. Cuando observamos que uno de los mayores índices de mortalidad materna es por abortos clandestinos, constatamos que se trata de una cuestión de estricta salud pública. Aquellas mujeres que han llegado a la justicia exigiendo su derecho, lo han hecho condenadas moral y socialmente, con daños en sus cuerpos y con secuelas psicológicas. Ello acredita la falsedad de plantear esta discusión en términos de “aborto vs. pro vida” cuando la realidad cotidiana muestra que la situación es “derechos vs. anti derechos” de las mujeres, adolescentes, niñas y personas gestantes que padecen un sistema opresor sobre sus cuerpos, mentes y proyectos de vida. A estas alturas, ya no es discutible que el aborto es un problema de justicia social, que conlleva un problema de clases, porque quienes mueren o enferman a consecuencia de los abortos clandestinos, son mayormente aquellas más vulnerables de la sociedad. El Estado es responsable no solo por no cumplir los compromisos asumidos internacionalmente, sino también por no dictar leyes que regulen en materia de aborto. La autonomía Sexual de las Mujeres no debe estar sujeta a una moral minoritaria que propicia la violación sistemática de los Derechos Humanos. La dignidad y autodeterminación de las mujeres debe respetarse, garantizando la libertad en nuestras cuerpas. El agravio padecido por la querida Nelly Minyersky, quien tanto ha aportado al esclarecimiento respecto de la legalidad del aborto como sobre los Derechos de las Mujeres, por parte de Guadalupe Batallán es una muestra más del uso de la violencia simbólica y política como método ante la falta de argumentos. Método al que someten a las niñas, adolescentes y mujeres al negarles su Autodeterminación, su Derecho a Decidir. Nos solidarizamos con Nelly y la abrazamos políticamente convencides que este accionar antidemocrático y antipolítico impulsado por grupos minoritarios será erradicado por una sociedad asentada en la inclusión e igualdad. Que sea ley.

Compartir
Seguinos en Twitter

.