Opinión

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24/04/2015 | Dictamen

Detalles de una trama

Por Mario Gustavo Costa

Pese a los Garfios que siguen en sus Moldes, a los esfuerzos de la Catapulta* creada para ser Presidente y/o promover/remover ídems por un señor que de Noble apenas tenía el apellido, etc. etc., la tristísima (con mayor precisión, vomitiva) trama que rodea la insostenible denuncia del Fiscal Nisman queda cada vez más a la vista.
 
            En su momento, me limité a prevenir contra la absurda marcha “democrática” que utilizaba la muerte de este patético funcionario como un pretendido ariete contra el Gobierno de la Nación. Dos meses después, su desnudez de fundamentos es evidente, lo que no obsta a que sigan moviéndose en las sombras quienes utilizan a ciertos títeres intentando que persista la farsa.
 
            Hoy, al enterarme de las bajezas incurridas por algunos miembros del sistema judicial para denostar a un magistrado ejemplar por haber cumplido con su deber (en especial sugiriendo “escraches” en su domicilio), creo necesario precisar detalles que contribuyen a develar cómo se articulan los actores de este perverso ataque a las instituciones esenciales de la República. Valga aclarar, si cabe, que ya han transcurrido 52 años desde mi ingreso a ese sistema –en su rama criminal y correccional, los últimos 20 años en la vertiente federal- y que, por ello, conozco personalmente a casi la totalidad de los personajes, incluso desde sus primeros “palotes” en ese ámbito. Procuraré ser ordenado, aunque necesariamente deberé extenderme.
 
-Javier DE LUCA: Merece la primera referencia, porque son las aviesas descalificaciones que sin fundamento se le dirigen las que han motivado escriba estas líneas. Desafío a cualquiera para que encuentre un demérito en su trayectoria, donde destaca su condición de Profesor Asociado por concurso (su cátedra es, con ventaja, una de las más activas y participativas de toda la Facultad de Derecho –UBA-), Fiscal ante la CNFCP también por concurso (a diferencia de sus otros colegas, nombrados “a dedo” por el menemismo igual que su principal crítico, el pretenso defensor de las libertades y autor del recurso carente de argumentación que acaba de ser desestimado fundadamente -ver texto completo, que adjunto-), autor de libros e incansable partícipe en debates acerca de la problemática penal y procesal penal. Tuve el honor de ser invitado con él, en 2010, a un importante taller para redactar un documento dirigido al Congreso de las Naciones Unidas de la misma temática; fue en Siracusa –en el ISISC- y allí trabajamos 25 especialistas de 14 nacionalidades, ocasión en la que pude apreciar el prestigio de Javier ante colegas con impresionante “chapa”.  
 
-La DENUNCIA: Cuando la leí, apenas presentada y luego de arduos esfuerzos por encontrar coherencia en el fárrago de reiteraciones, autocontradicciones y vaguedades (punto que ha sido mencionado hasta el cansancio por muchísimas personalidades calificadas, incluso desde el mismísimo “arco opositor”, pero que cerrilmente los medios monopólicos insisten en obviar), formulé a mis allegados la siguiente reflexión, basada en más de 40 años de docencia en Derecho Penal y Procesal Penal, durante los cuales y siguiendo las enseñanzas de mis maestros he utilizado predominantemente el llamado “método de casos”. Si el escrito de Nisman hubiese sido la conclusión de un trabajo en un curso de posgrado, su nota sería como máximo un “1”, un aplazo fulminante, en tanto que si lo fuese en un curso de “Elementos” (la primera asignatura de nuestro rubro en la carrera de grado), con generosidad y atendiendo a un empeño quizás digno de mejor causa, el tope estaría en el “4”, esto es en el aprobado “raspando”. Esa lectura, por cierto, la hice cuando Nisman vivía, en simultáneo con el rechazo de la jueza federal de feria a darle curso por la inconsistencia de lo denunciado y los comentarios del juez que tramita la causa “AMIA”, desconcertado ante un comportamiento insólito, para ser benévolos, del Fiscal. Y tuve entonces, por haberlo conocido y tratado, esa sensación que llamamos “vergüenza ajena”, mientras intentaba elucubrar sobre los motivos que llevaron a semejante dislate. Ni que hablar cuando, al día siguiente, el funcionario más importante de INTERPOL relacionado con el tema puntualizó la falsedad de lo sostenido por el denunciante sobre las manidas “alertas rojas” y aclaró la congruente actitud de las autoridades nacionales en esa materia (noticia adjunta).
 
                         Y a esa opinión personal, a la coincidencia con la tantas de mayor idoneidad que la mía, vale añadir la trayectoria judicial del caso. Sostenida por un Fiscal que apenas atinó a proponer que se investigara, casi “por las dudas”, pero no cumplió con la carga estricta del Código Procesal de describir y precisar qué delito o delitos se habrían cometido (sólo hubo una suerte de nebulosa, sobre la que volveré), uno de los jueces federales más versados y de indudable reconocimiento, desestimó la denuncia; sobre la base de lo sostenido en el planteo, se involucró en demostrar que las pretendidas pruebas carecían de la menor idoneidad y hasta demostraban lo contrario de lo pretendido. Apelada su resolución, el Fiscal de Cámara Moldes respaldó el intento con idéntica endeblez a la de su colega y, en paralelo, con actitudes de índole política que los aludidos medios periodísticos alabaron sin pudor, obviamente con la doblez característica, porque parecería que sólo ciertos gestos merecen sus loas… Sin comentarios.
 
                        Vino la resolución de la Cámara Federal (Sala I), dos de cuyos integrantes –insospechables de haber favorecido al Gobierno en esta materia, porque han votado por la supuesta inconstitucionalidad del Memorándum de Entendimiento con Irán, a mi juicio erróneamente- desmenuzaron el asunto con una óptica prolija y de fuertes cimientos. Hubo un tercer juez, más de una vez señalado por sus hipotéticos vínculos con el aparato de inteligencia cuyas maniobras figuran en la primera fila de este entuerto, que propició dar curso a la denuncia por su “verosimilitud”; sin ambages, digo que al Dr. Farah se le olvidó una regla básica del  proceso penal (la indicada en el párrafo previo), pauta que es consecuencia del Principio de Legalidad (arts. 18 y 19 de la Constitución Nacional) y sus corolarios, conforme lo cual sólo se puede investigar aquello que puede ser un delito. Y punto.
 
                        Punto…y una coma, porque contamos con una muy profusa legislación penal (Código de 1921 al que se le han hecho ¡más de 900 reformas! + innúmeras normas penales diseminadas en un caos de leyes especiales, leyes generales con algún artículo penal, etc.) y en la que, sin embargo, ninguna de las supuestas conductas atribuidas en la denuncia calza ni por asomo. Añado, de paso, que la cita precedente impone recordar que hace menos de dos años una comisión, presidida por un jurista de la talla internacional del maestro Zaffaroni e integrada por representantes de todos los partidos mayoritarios -que coincidieron en la inmensa mayoría de los temas-, presentó un Anteproyecto para la reforma integral de ese caos, luego de una amplísima tarea de consultas y correlaciones en la que muchos participamos (y hasta tuve el placer de hacerlo en modo bigeneracional, dado que mi hijo Ignacio intervino en el equipo de un partido claramente opositor). Pese a esa labor, inédita en nuestra historia y obviamente imprescindible, la campaña desatada por un irresponsable –pero no ignorante, lo que es peor- aspirante a la presidencia de la Nación ha paralizado la discusión de ese instrumento esencial para la convivencia republicana. Sugiero leer –no lo adjunto por su “peso” informático- el Anteproyecto completo, con cientos de páginas de fundamentación y referencias.
 
                        Volvamos a nuestro tema. Recurrió ante la Casación don Moldes, agarrándose de las mismas inconsistencias y con un histriónico mensaje que de por sí “muestra la hilacha”; pero, aunque hizo saber que ya había “hecho todo lo que podía”, hizo algo más y en un ejemplo de manual de la práctica ilícita que conocemos como “Forum Shopping”, intentó que la Cámara Federal remitiese el expediente contra reloj sin los trámites pertinentes, para que cayese en el turno de un colega que le respondería. Fracasó y quedó en evidencia. Por pudor, me limito en este punto a proponer que quien desee profundizar busque antecedentes funcionales de ese otro Fiscal y haga una prudente comparación con Javier DE LUCA; mantengo el desafío hecho más arriba. En el marco de ese conato, Moldes demonizó a De Luca por pertenecer a Justicia Legítima (actitud que reiteró luego de conocido el último dictamen, que con falta de vergüenza tildó de “chantada”).
 
Y, como cabía y corresponde, De Luca se pronunció con fundamentos; extensos, yendo al meollo y sin rehuir su responsabilidad. Me remito a la lectura de su escrito, pero destacó que hizo lo correcto, lo que manda la ley pese a la recalcitrante postura de los charlatanes mencionados, explicó porqué no se puede investigar lo que de ninguna manera puede ser un delito. En ese cometido, fue más allá de lo explicado por la Cámara y hasta usó algunos ejemplos elementales para mostrar cómo el disparate traído por Nisman debe concluir del modo propuesto (lo que debería haber ocurrido hace meses). El coro de los críticos, sin remedio, languidece cada vez más y basta cotejarlo con la mencionada fundamentación, impecable por donde se la quiera analizar. Lo de “chantada” es, claramente, una escupida al cielo.
 
-JUSTICIA LEGÍTIMA: Me enorgullece integrar desde sus comienzos esa agrupación, nacida para generar discusiones útiles a la sociedad sobre la verdadera función del Servicio de Justicia, a diferencia de quienes pretenden contar con una casta de funcionarios borreguiles, siempre pendientes de lo que decide “el Superior” y de no generar conmociones en los factores del poder –sobe todo el permanente, el económico-, que tienden a una actitud gremial que disimulan con el ropaje de la “independencia”, claro que careciendo de sentido crítico, aprovechando prebendas de toda índole (reticencia a solucionar el eterno tema del Imp. a las Ganancias, los juicios que durante lustros alentó la Asociación de Magistrados para enriquecer a muchos de ellos con la “garantía contra la inflación” –aspecto que ni menean, no sea cosa que la sociedad lo sepa-, manteniendo un sistema de jubilaciones que permite el ejercicio profesional, etc.). Otro desafío: lo que decimos en JL algunos de nosotros lo venimos sosteniendo desde la década del 80 y estamos dispuestos a seguir debatiéndolo. La página web de la Asociación Civil Justicia Legítima ayuda a entender más.
 
-NISMAN: No habré de dar opinión alguna sobre su final, hay una causa abierta y cualesquiera sean los desaguisados que en ese proceso enturbian su pronta dilucidación, pronunciarme al respecto contrariaría una actitud en la que he intentado ser coherente durante mi carrera.
 
                  Sí, en cambio, puedo opinar sobre aspectos que han quedado expuestos durante estos conflictivos meses y que ayudan a entender lo que el título de este mensaje pregona.
 
                  Mucho se sabe ya sobre el apresuramiento del Fiscal por lanzar su disparatada denuncia, las propias circunstancias hacen ostensible que “algo” había detrás, máxime cuando parece que en sus archivos había un escrito de tenor contrario redactado poco antes (y es bueno recordar que Nisman, en una de sus últimas declaraciones públicas, habría hecho gala de los años de trabajo que la denuncia conllevaba…). Hoy, sus vínculos con los servicios de inteligencia de los dos países más enconados con Irán no son siquiera tema de controversia, sí de necesario esclarecimiento; incluso el vehículo que utilizaba pertenece a una empresa que tendría estrecha relación con esos “services”.
 
                  Acerca de actitudes y personalidad del fallecido Fiscal, cabe recomendar la nota que adjunto de la revista Anfibia, uno de cuyos autores fue víctima –apenas publicada- de un robo que la Universidad Nacional de San Martín denunció con alarma y que, presumiblemente, tendía a conocer las fuentes –sobre todo judiciales- en las que se apoyó tan interesante trabajo.
 
                   En estos días, nuevos datos ayudan a entender. La DAIA, con estridencia pero sin refutar nada, quiere descalificar lo que ha puesto sobre el tapete su ex Director Ejecutivo, Jorge Elbaum, acerca del maridaje entre gobiernos, fondos buitres, el propio Nisman y una ensalada de intereses espurios más. Hoy, Elbaum ratifica sus dichos y retruca con una serie de preguntas que muestran cómo se elude el camino de la verdad. Los dos adjuntos respectivos me eximen de mayores precisiones.
 
                   Sin inmiscuirme en la vida privada de Nisman, pero sí en sus responsabilidades como funcionario público al que se le encomendaron tareas de enorme trascendencia, sintetizo aspectos que ya han tomado estado público y tienen mucho más que la manida verosimilitud:
 
-          Contando con un presupuesto incomparable con el de cualquier otra unidad del Ministerio Pùblico Fiscal, que usaba discrecionalmente y amparándose en el tema “tabú” del caso AMIA, contrató a una serie de “ñoquis”, entre ellos su nutricionista, personas que no se sabe qué hacían ni cómo, etc.
 
-          Es más que llamativo que haya contratado a una asesora de imagen y comunicación, cuando el MPF cuenta con los canales adecuados para transmitir información, pero a esta altura se entiende la razón, al ser esa persona un peón del enlace denunciado por Elbaum (Anfibia lo hizo constar en su nota dos meses antes).
 
-          El conflictivo personaje Lagomarsino ha explicado, sosteniendo contar con todos los elementos de prueba, que su remuneración –elevada si las hay en esa categoría- implicaba un “retorno” del 50% al propio Nisman, a lo largo de siete años.
 
-          Hay cuando menos una cuenta en un banco extranjero, cuya titularidad muestra las particularidades clásicas de lo que se pretende escamotear al control del Fisco y que, conforme los trascendidos, registraría depósitos importantes.
 
-          En las primeras horas de la investigación por la muerte de Nisman se habrían vaciado cuatro cajas de seguridad, cuyo contenido se desconoce.
 
-          Mientras viajaba, sin goce de licencia (léase: en días donde se presumía que laboraba para cumplir con su función), Nisman malversaba su tiempo y emolumentos en playas del extranjero a las que parece frecuentaba acompañado.
 
-          Lo más grave: luego del escándalo generado por el desvío de la investigación originaria del caso AMIA, se creó la Unidad Especial que lo tuvo como cabeza. Diez años después, a pesar de los ingentes recursos ya mencionados, sólo se pueden poner a cuenta de Nisman esfuerzos por concentrar obsesivamente la mira en la “pista iraní”, sin atender a las conexiones locales, a otras fuentes de sospecha tanto o más plausibles que aquella, desatendiendo también lo relativo al juicio en el que se dilucidará la responsabilidad de los acusados de montar la cortina de encubrimiento que llevó al citado escándalo.
 
Luego de este análisis somero y, de adverso a los cacareos de muchos (en gran parte instrumentos inocentes de la prédica organizada que ya reseñé), digo sin tapujos ¡NO TODOS SOMOS NISMAN!
 
-REFLEXIÓN FINAL: Por cierto que estos comentarios no completan lo mucho que podría decirse en torno a este asunto, pero estoy seguro que ayudan a entenderlo. También, que es una contribución a salir del sendero de ceguera trazado por quienes manipulan la información desde sus posiciones dominantes del espectro mediático.
 
         Es probable, asimismo, que algunos sientan que, al enviarles este mensaje, esté usando indebidamente la dirección electrónica que me confiaron. Pido me lo hagan saber para eliminarlos de la lista.
 
Mario Gustavo Costa
 
*Para que no haya confusiones, desde los comienzos de mi militancia política, allá por los 60’s, tuve claro cuál era el sentido de la supuesta “voz argentina clara y valiente”, junto a la “tribuna de mentiras” mitrista. Desde entonces he tomado postura contra sus manipulaciones, que por cierto se han potenciado al amparo de la última dictadura.

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