Opinión

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09/06/2016 | Brasil

Los asesinos estaban en el Comité Central

Por Tarso Gendro

Mientras el articulista de la Folha de Sao Paulo, Contardo Calligaris, dice que “la política brasilera está muy difícil para la ficción, el líder del “movimiento Brasil libre” declara que la máquina de los partidos “fue utilizada” para financiar los “movimientos pro – impeachmen”, información tratada por la Folha, como una gran novedad. Voy a argumentar en sentido contrario. Ficción y realidad se entrecruzan de forma permanente, en nuestra esfera política y ésta –a su vez- es fácilmente colonizada por la ficción. Así como la ficción se expresa por manierismos periodísticos muy específicos, casi todos los días en la prensa tradicional, la ficción propiamente literaria, con el tiempo, se inspira en situaciones iguales o análogas a las que vivimos hoy, iluminando el pasado a través de la gran literatura. Evoco “Dr. Faustus” de Thomas Mann; “Los Thibault” de Royer Martin – dGard o “Viñas de Ira”, de Steimbeck. Cuando Faulkner, por ejemplo publicó “Mientras agonizo”, en 1930, él ya tenía experiencia suficiente para darle voz a los pobres del Sur de los Estados Unidos y decir, en la voz de Cash: “…Es mejor construir un gallinero bien hecho que construir un tribunal mal hecho, y fueran bien o mal construidos no importa demasiado porque ni en uno ni en otro, ocurrirá que un hombre se sienta bien o mal”. Un día nuestros grandes escritores consagrarán en el plano del arte nuestros actuales gallineros y tribunales, con sus grandezas y miserias.”

La imagen de la política Nacional que expresa la gran prensa, en lo referente al proceso de impedimento de la Presidente Dilma -con las excepciones de práctica- fue un pésimo periodismo y algún día inspirará una gran ficción literaria para un Raduan Nassar, un Luis Antonio Assis Brasil o un Antonio Callado Redivivo. La inspiración podrá partir del comportamiento de esta prensa que, insistiendo en la “espontaneidad”, “despartidización” y “autenticidad” – tanto de las jornadas de 2013, como de los actuales movimientos pro- impeachmen – promovió un vasto bolsón de ficciones. Sus relatos de los movimientos de la calle, como si ellos fuesen sinceramente dirigidos por líderes que rechazaban la corrupción, fue un hecho ficcional extraordinario.

En este proceso la mayor parte de la gran prensa “hacía de cuenta” que no sabía que lo que se estaba instrumentando era la victoria del Capitalismo rentísticoa, mediante la radicalización del “ajuste”. Ella estaba consciente, sin embargo, que quien podría hacer eso bajo presión sería una Confederación de Investigados y Denunciados: la reducción de los gastos públicos con la educación y con el sistema único de salud, más el gradual descenso de los demás “gastos superfluos” – relacionados con las políticas de cohesión social en marcha – constituían el objetivo maldito. Ese, sólo podía ser alcanzado por desesperados o amenazados. Es lo que estaba y está en juego, en la escena política brasilera lo que indica que no está tán difícil para la ficción literaria, pues ésta siempre llega después mientras que el presente es retratado por la prensa, siendo así ficción al vivo y también un insumo de la ficción como literatura, que ciertamente los grandes escritores construirán más tarde.

En 1981 Manuel Vásquez Montalván publicó una gran novela, “Asesinato en el Comité Cnetral”, apenas 6 años después de la muerte de Francisco Franco. Allí Montalván abrió un debate en parte sobre la transición española, pero sobre todo respecto de las debilidades de la izquierda comunista en dirigir aquél proceso por su escaza comprensión respecto del problema de la integración europea. En su ficción literaria, el comunista Montalvan relata el asesinato, en una reunión del Comité Central, del Secretario General del partido, Santiago Carrillo que se había tornado defensor del eurocomunismo, teoría que expresaba la falencia de la Unión Soviética como experiencia socialista universal. La crítica de Carrillo se centraba no solo en la cuestión democrática, sino también en la cuestión relativa a la organización de la producción. En el libro de Montalván, su posición lo transforma en blanco de un asesino que está dentro del Comité Central, (en el texto lleva el nombre de Fernando Garrido). Su asesinato habría sido encomendado a la CIA interesada en el fracaso de una transición democrática por “izquierda” o por la KGB interesada en no permitir que prosperara un disenso renovador. Cuáles fueron las fuerzas externas que interfirieron en la transición española no se ha establecido con seguridad hasta el presente. Como tampoco se ha establecido, en los años de plomo de Italia, quién orientó la mano de los fascistas que hicieron explotar, al costo de decenas de víctimas, la estación ferroviaria de Bolonia.

Un libro del fallecido profesor Reneé Dreifuss publicado en 1981 fruto de una extensa investigación documental y bibliográfica, “1964 la Conquista del Estado” mostró que en aquél año lo ocurrido en Brasil no fue simplemente un tradicional cuartelazo, sino una profunda trasformación en el patrón de acumulación económica obedeciendo a una lógica de dominación imperial por parte de Estados Unidos. La obra del gran profesor Dreifuss, puso de manifiesto que en el golpe militar hubo una importante participación de sectores de la sociedad civil, anticomunistas, con sus intereses empresariales claramente articulados al nuevo patrón de desarrollo que surgía, integrado y sumiso respecto de la geopolítica norteamericana. De manera diferente a lo que ocurrió en esa época, en la que el eje de la política golpista era el de oponerse al comunismo soviético, la movilizaciones contra el Gobierno electo de la presidenta Dilma, trajeron a las calles a un contingente de personas cuyas motivaciones tenían diversos orígenes. Sea porque ella manejó mal la economía, porque el gobierno no correspondió a sus expectativas electorales, o por puro odio colonial- esclavista, en contra de las políticas sociales llevadas adelante por el Gobierno de PYT.

Quedó claro sin embargo, en esta última semana, que el núcleo del golpismo institucional pasó lejos de los militares y fue formado por el oligopolio de los medios de prensa, articulados con sectores del Ministerio Público, de los jueces y de los líderes políticos del rentismo “liberal”, que fueron hábiles para unificar esta diversidad. Y lo hicieron bajo la tutela de la gran prensa a partir de la rabia contra todo lo que fuesen sus principios de civilidad elitista, al mismo tiempo permisiva y fascista, o liberal y reaccionaria, amoral y fisiológica: De Alexandre Frota a Bolsonaro, de Fernando Henrique a Aecio, de Pauderney a Jucá. Sim embargo, no debemos pensar que las Instituciones del Estado democráticos de Derecho han caducado y que nuestra democracia no tiene salida, porque eso es lo que nos quieren hacen creer los grandes medios y nuestros fascistas de turno. La cuestión es más compleja y no es solamente emocional, ni es fruto de una crisis contingente del capitalismo global, sino el inicio de un nuevo ciclo en que el capitalismo realmente existente pretende renovarse. La crisis es el pulmón del capitalismo decía un barbudo subversivo, es a través de ella que él respira y se renueva.

Lo que se afirma aquí no es que el PT sea una comunidad de ángeles o que los individuos de nuestros gobiernos no hubieran cometido ilegalidades o crímenes tanto en la época de Lula como en la de Dilma, como por cierto siempre ocurrió en todos los Gobiernos que nos precedieron, inclusive en mayor grado. Ni se defiende que el “lava-jato” (Negociado de coimas de las empresas petroleras otorgadas a algunos legisladores) haya sido instituido para aniquilar al PT, como quieren hacer creer algunos representantes de nuestro campo político partidario, o que sólo somos víctimas de nuestros verdaderos “aciertos”. Lo que vengo a sostener es que la estrategia política de largo curso, de la derecho liberal rentística tuvo éxito: hegemonizó una mayoría en la sociedad y puso buena parte de los aparatos de Estado a su servicios. Montó un Frente Político, sin ningún programa explícito y unificó a los corruptos y fisiológicos de todos los orígenes, convenciendo a la ciudadanía a través de un meticuloso trabajo de marketing, que estaban luchando contra la corrupción.

Constituyeron así aquella gran “Federación de Investigados y Denunciados” buena parte de ellos originarios de nuestros gobiernos, para apropiarse del Estado brasilero sin votos, lo que por sí solo revela una debilidad estructural de nuestro estatuto, democrático dado que lo que de allí proviene es el “ajuste” más severo de las últimas décadas y no el fin de la democracia política tal cual la conocemos. El “ajuste” todavía es capaz de reorganizar las estructuras de clases de la sociedad a través de un acomodamiento conservador pues – véase España, Francia y Portugal- los ajustes también forman al interior de la sociedad civil sus propias bases estables, si la izquierda carece de condiciones para ampliar su liderazgo y formar nuevas mayorías electorales. Las luchas sociales pueden mitigar las reformas más duras, pero otro ajuste de corte democrático donde quien “tiene más paga más”, sólo puede ser viabilizado a partir de los movimientos sociales, por mayorías políticas capaces de reflejarse en los resultados electorales. Creo que este debe ser el punto de partida de una estrategia de izquierda, para el porvenir inmediato.

Las caracterizaciones políticas de “centro” “izquierda” y “derechas” no tienen las mismas propiedades en distintos periodos históricos. Para poner dos ejemplos bien claros, recordemos que el PT llega al gobierno como partido de “izquierda” por la vía democrática y rápidamente, para poder gobernar, se ubica en el centro en donde ya estaba allí situado el “PMDB”. Se cosntituye así el eje en torno del cual la derecha liberal y la extrema derecha se reorganizan para hacer el ajuste exigido por los acredores de nuestra deuda pública, cuyos sacrificios van a recaer sobre los más pobres y los más vulnerables.

En este sentido el PMDB no sólo no cambió por lo que es falso decir que el traicionó, pues la estrategia de enfrentamiento de la crisis mundial, con un ajuste que recaiga internamente sobre los más ricos nunca fue un compromiso de este partido y ni siquiera el PT consiguió formularlo con claridad.  Creo que lo dicho es suficiente para mostrar que el PT solo puede regenerarse, como partido democrático de izquierda al interior de otro frente político que no intente solamente llegar al gobierno, sino que pueda llegar con la mayoría social y parlamentaria necesaria para un nuevo programa social y de avances en el empleo, en la democracia, en el crecimiento de la economía. La falta de lucha contra la corrupción, no el rentismo fue lo que consiguió dar unidad al frente político del golpismo; por eso ahora el “ajuste” se torna motivo de discusión, tanto al interior del propio aparato estatal como en la base del gobierno Temer, además de serlo también en el seno de la sociedad.

Una estrategia democrática de cambios sociales y económicos requiere una táctica política democrática coherente con los fines de la estrategia diseñada. Pienso que hoy, lo que es capaz de definir las prioridades de los campos políticos tanto de la izquierda como de la derecha es la posición de los sujetos políticos organizados sobre la base de cuatro cuestiones fundamentales: el enfrentamiento con el ajuste liberal rentístico sino ofrecemos el proyecto en nuestro propio ajuste y explicamos cuáles serán sus consecuencias inmediatas en la vida de nuestro pueblo; la propuesta de una reforma política, que será inocua sino deja en claro la prohibición del financiamiento de los partidos por las empresas (fuente principal de la corrupción) y no liquidar a los micropartidos de”negocios”; una reforma para democratizar los medios de comunicación y permitir la libre circulación de las opiniones que será inútil si no tuviera la posibilidad de rescatar la comunicación para sus propias finalidades tal como fue proclamado en la constitución del 88 y finalmente – sin perjuicio de continuar la lucha para bloquear el impeachmen – un amplio acuerdo para relegitimar el poder político del país sea por un referendo o sea por una convocatoria a elecciones generales en el menor plazo posible. Este amplio acuerdo será inservible si no rescatan para nuestro lado inclusive a ciertos líderes que estuvieron en el apoyo del impeachmen, y que se revelan hoy contra el “ajuste” liberal rentístico, sintiéndose ya engañados por la falsa lucha contra la corrupción promovida por la rede de globo.

En la novela de Montalvan el tiro que asesinaría a Carrillo vino del propio Comité Central revelando la existencia de un enigma acerca de la trancisión española, y la propia incompetencia del Partido Comunista para entender lo que estaba aconteciendo en Europa. En el golpismo brasilero, el tiro que quiere asesinar el mandato de la Presidenta Dilma, también viene de dentro del “Comité Central”: Sea de los núcleos de gobierno más comprometidos con todos los errores, sea de los grupos políticos más fuertes en el parlamento. Esta es la notable realidad, que la prensa Nacional transformó en una cruzada ficticia contra la corrupción que sale de la crisis hasta ahora más fuerte. Y más unida, porque los partidos más influyentes del país – sin distinción de responsabilidades- son alcanzados sin que se fijen políticamente en las responsabilidades individuales la tendencia popular es a decir que se vayan todos. Y quedan al final del túnel los vampiros del ajuste con sus dientes afilados celebrando al hombre abstracto del mercado y llevando la desesperación a las personas concretas que trabajan.

 

 

Tarso Gendro fue gobernador del Estado de Río Grande Do Sul, Prefecto de Puerto Alegre, Ministro de Justicia, Ministro de Educación y Ministro de Relaciones Institucionales de Brasil.

Traducción: Carlos Cárcova.


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